Este es el error comunicacional que cometen el chavismo y la MUD

 

Franz von Bergen  

El venezolano se levanta cada día en un mar de incertidumbre: sale a la calle sin saber si encontrará la medicina que busca, con la duda de si el dinero le alcanzará para comprar comida e incluso con el miedo de si no regresará jamás a su casa por la posibilidad de convertirse en una nueva víctima de la criminalidad.

Esa realidad atenta contra una de las necesidades básicas del cerebro humano: la búsqueda de certidumbre, la tranquilidad de conocer en qué posición se está y qué puede deparar el futuro.

Desde que la crisis económica empezó a golpear fuertemente en 2014, la incertidumbre ha crecido cada día más en la vida de cada ciudadano. Ese sentimiento, que se oculta detrás de todos los problemas que las encuestas señalan como los principales del país, puede bien explicar la estrepitosa caída de popularidad del chavismo.

Nicolás Maduro y ningún otro funcionario de su gobierno o partido, desde los más altos hasta los más bajos, son capaces de comunicar certezas al grueso de la población, motivo por el cual ha aumentado el descontento.

Claro está que para que el oficialismo resuelva este problema debe ir más allá de la comunicación. Son necesarias medidas económicas importantes que empiecen a aliviar los efectos de la crisis sobre los ciudadanos. Desde enero el Gobierno llama a esos efectos “las heridas de la guerra económica”. Pero poco hará con seguir diagnosticando el problema si no puede curar las heridas.

Pero las incertidumbres no acaban allí. Además de la falta de certeza en lo económico y social, en el último año se han añadido incertidumbres políticas: ya no se sabe si habrá elecciones o no, no se sabe si expresar una opinión puede acarrear consecuencias legales y no se sabe hasta dónde es capaz de llegar el PSUV por mantener el poder.

Y en medio de este mar de dudas entra en juego la MUD. Justo cuando el venezolano necesita algo a lo cual aferrarse, algún actor confiable cuyos movimientos sean comprensibles y tranquilizadores, la dirigencia opositora sólo ofrece más incertidumbre. Ese es uno de sus principales errores comunicacionales y le puede resultar muy caro no enmendarlo.

En estudios recientes la identificación con la oposición se ha debilitado luego de meses en ascenso. Muchos corrieron a echarle la culpa al diálogo, pero la respuesta puede simplemente estar en la falta de certeza que generan sus acciones.

Cuando iniciaron los acercamientos con el Gobierno, la dirigencia se enredó y muchas veces no comunicó y otras comunicó lo contrario a lo que terminó haciendo. La incertidumbre que esto genera en la gente se traduce en rechazo.

A esto se suman otros ejemplos como los anuncios de reestructuración. La MUD anuncia que habrá cambios, pero tarda más de un mes en aclarar cuáles y los dirigentes declaran públicamente unos contra otros. La poca certeza que puede haber se termina derrumbando.

Ante la terrible situación de Venezuela, un país donde ya es imposible planificar la vida en el corto, mediano y largo plazo, la clave para conseguir la mayoría política bien puede estar en generar certeza ¿Quién será el que lo logre?

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