¿Cómo enfrentar al chavismo en los días por venir?

 

Nehomar Adolfo Hernández

Cuando escribo este artículo ya hemos llegado al octavo mes del año, es decir a agosto de 2016. A estas alturas la Asamblea Nacional de Venezuela (AN) −conformada por una mayoría de Diputados opositores a Nicolás Maduro− ha discutido y aprobado una gran cantidad de leyes, al tiempo que ha citado a varios Ministros y funcionarios que integran la nomenklatura gobernante a comparecer ante el parlamento nacional; esto con el objeto de que tales sujetos recuerden que son servidores públicos y que, en los países que dicen estar regidos por un sistema democrático, lo normal es que los mismos rindan cuentas sobre sus actuaciones.

Si se revisa el asunto hasta acá podría decirse que la AN –y la oposición, en términos casi generales− ha hecho lo correcto: ha ejercido a cabalidad las funciones que les delegó el pueblo venezolano el 6-D al aprobar leyes que tratan de atacar los acuciantes problemas que atraviesa el ciudadano promedio y ha intentado encontrar culpables a la crisis que atraviesa el país. En otras palabras, se ha buscado canalizar el conflicto a través de los caminos medianamente institucionales que prevén la Constitución y las leyes para evitar un eventual  choque de poderes. Pero…¿Es esto posible?

La evidencia empírica nos indica que no: la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha bloqueado, hasta la fecha, más de una de decena de leyes aprobadas por esta AN (se han declarado inconstitucionales instrumentos legales que van desde el otorgamiento de bonos de alimentación a jubilados y pensionados hasta otros que eventualmente coadyuvarían a la salida de la cárcel de los más de 90 presos políticos que tiene hoy el gobierno en su poder); por otra parte, prácticamente todos los Ministros y altos funcionarios que han sido llamados a rendir cuentas al parlamento han optado por hacer caso omiso a tal emplazamiento. Y no pasa nada…

Estamos en un escenario en el que el chavismo  y sus “instituciones” desconocen abiertamente a la AN, lo cual es concordante con la visión de poder que históricamente se practica desde ese sector. El chavismo necesita el poder total; no puede permitirse compartirlo o cederlo. En este caso la AN es vista como un factor estorboso de la “democracia burguesa” (de hecho el propio Maduro la bautizó como la Asamblea “adeco-burguesa”) que supone negociaciones y transacciones que parece que la nomenklatura roja no está dispuesta a aceptar.

El chavismo es todo o nada: justamente necesita manejar por completo los poderes públicos para poder “funcionar”. Admitir “perturbaciones” como las que representa el parlamento (por la función contralora que en teoría debería ejercer) introduce escenarios de cabildeo entre distintas fuerzas políticas que la revolución no concibe ni concebirá como aceptables. El problema de fondo del chavismo y su gestión de gobierno es que ésta es inauditable, porque por allí por donde se le revise lo que se conseguirá es una gran estafa a la nación, un fiasco que utiliza todos los medios posibles para lograr un único objetivo: conservar el poder a costa de lo que sea.

De allí que el enfoque aparentemente legalista y respetuoso de la institucionalidad que ha adoptado la oposición desde el seno del parlamento sea sencillamente prescindible. No se puede enfrentar democráticamente y a través de procedimientos de Ley a quien ni es democrático ni respeta la Ley. Estos ocho meses lo han demostrado. Procede entonces idear un mecanismo que genere auténtica presión sobre un gobierno que a todas luces se sustenta exclusivamente en el respaldo de una cúpula militar y en las decisiones express que, a la medida, le confecciona la Sala Constitucional del TSJ. Un gobierno que, en el fondo, tiene una legitimidad más que cuestionable.

Viene a cuento entonces la famosa pregunta que en algún momento sirvió de título a uno de los libros de Lenin: ¿Qué hacer?. Y es que éste es el meollo del asunto: intentar dar una o varias respuestas operativamente posibles y políticamente viables a dicho cuestionamiento.

La oposición venezolana no puede pensar que la convocatoria a un Referendo Revocatorio que truncaría el mandato de Nicolás Maduro –y la salida del poder de una camarilla de corruptos y sujetos metidos en negocios non sanctos− va a caer del cielo. Mucho menos puede creer que las rectoras del Consejo Nacional Electoral (CNE) van a ceder ante serenatas o “llamados a la sensatez”. El CNE, al igual que la Sala Constitucional del TSJ está allí para dinamitar cualquier salida institucional al problemón en el que estamos metidos. De allí que lo conducente es que se entienda –de una vez por todas− que no se está actuando en un marco de situaciones normal, donde las instituciones actúan con apego a la Ley.

Por otra parte, algunas personas afirman que la liquidación del régimen de Nicolás Maduro llegará el día que “se llame a la gente a la calle”. Esta expresión tiene sus bemoles: en meses pasados la MUD ha llamado en varias oportunidades a hacer manifestaciones de calle; pero la asistencia a las mismas es bastante escasa. La gran verdad es que, bien por razones operativas (estas marchas generalmente se convocan en el este de Caracas), bien por el argumento que sea (que la gente está ocupada haciendo cola para conseguir alimentos), la gente no ve en estas expresiones de protesta un mecanismo que realmente tendrá un impacto verdadero en la transformación de la realidad política del país. Seguro estoy de que el día que los venezolanos sientan que hay “condiciones objetivas” para ir a una marcha de éstas, porque con ello se debilitará efectivamente el poder de Maduro y sus adláteres, la concurrencia a tal evento será masiva.  Y vaya que esto es vital para precipitar un cambio de gobierno en nuestro país.

Así pues, la técnica del ensayo y error hasta ahora practicada indica que la oposición tiene dos retos por delante: 1. Realizar un diagnóstico correcto del mundo político en el que hace vida y definir con sinceridad ante sus seguidores la naturaleza del adversario que tiene en frente. 2. Actuar en consecuencia con inteligencia y sentido de responsabilidad −pero también de urgencia− con respecto a lo identificado.  Seguir creyendo que el chavismo juega con el librito de las reglas de la democracia es una tontería. Enfrentarlo aplicando el apego extremo al legalismo y la buena fe es una estupidez.

 

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3 comentarios sobre “¿Cómo enfrentar al chavismo en los días por venir?

  1. Como siempre Neomar, tendiéndonos puentes a la realidad en que vivimos. Pero te pregunto Neomar:¿Tú crees que si la oposición sigue aplicando la fórmula de posesionarse en parcelas de poder, obviando los nuevos liderazgos que han surgido -producto de este mundo de lo absurdo en que hemos vivido- y enfrentándose entre ellos en la unión esencial, lograra precisar y ejecutar las jugadas inteligentes y necesarias?

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  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo NEHOMAR en tu Planteamiento. Ahora nos toca a nosotros, EL PUEBLO VENEZOLANO! Debemos tomar las calles de manera Contundente, Democráticamente, Enérgicamente, Con Fuerza! Pacíficamente, pero, eso sí; La Concurrencia debe ser “MASIVA” porque Definitivamente este RÉGIMEN No Actúa Democráticamente, ni mucho menos, Apegado a la Legalidad, aa la Constitucionalidad, a la Institucionalidad! Por lo tanto EL PUEBLO AGUERRIDO VENEZOLANO, No solamente Debemos marchar, sino Salir y Tomar las Calles, pero SIN REGRESO!! Quedarnos en la Calle! ! Te Admiro Mucho y soy Fiel Seguidora de tu Programa y de tus Opiniones! Bendigo tu Inteligencia, que SIempre Sepas lo que Debes Hacer!! Bendigo Tu Bien, que Solo lo Bueno Té Acompañe! Bendigo tu Prosperidad, para que Nunca te Falte Nada! Bendigo Tu Amor, que Siempre tengas a tu lado alguien que te quiera! Bendigo tu Salud, para que Nunca te Enfermes! Bendigo Tu Libertad, que Nunca estés Atado a Nada Indeseable!!! Cordial Saludo y Respetuoso y Cariñoso Abrazo! DTB! RIca y Abundantemente!! 🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻❤️💞💞💞💞💞💞💞

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