¿Cómo puede influir la participación en los resultados del 6D?

 

Franz von Bergen

Entre todos los elementos clave que se conjugarán para definir el resultado de los comicios parlamentarios del 6 de diciembre, destaca uno por su especial relevancia: el porcentaje de participación.

Este factor tiene el potencial de incidir en muchos otros. Una alta votación opositora unida a una baja movilización oficialista pudiese traducirse en una debacle para el Gobierno de características inéditas, mientras que una alta abstención opositora daría oportunidades al chavismo de revertir las tendencias que registran las encuestas semanas antes de las elecciones.

Por otra parte, una votación masiva a favor de la MUD reduciría el impacto de la maquinaria del PSUV, aceitada con tres simulacros antes de los comicios, y disminuiría la incidencia que pudieran tener los trucos del partido del gobierno en algunos centros de votación de circuitos clave. Al contrario, si los opositores no acuden a las urnas de una manera decidida, estos dos elementos pudiesen terminar definiendo qué bloque político se queda con la mayoría parlamentaria.

“Los niveles de participación juegan un papel preponderante. Ante la desconfianza que existe hacia las instituciones venezolanas, el ciudadano debe participar más y más. En estados de conmoción social y niveles de rechazo tan alto es la reacción del elector consciente lo que puede producir un mayor castigo”, advierte Aníbal Sánchez, consultor político y miembro del Comando Venezuela Unida, de la MUD.

Para demostrar numéricamente el impacto directo que puede tener la participación sobre los circuitos y el número de diputados que gana cada bloque, a continuación se evalúan tres escenarios basándose en datos de comicios anteriores no presidenciales, pues estos últimos tienden a tener niveles de participación muy por encima de la media.

 

Votación baja del bloque chavista:

La mejor experiencia histórica para analizar este escenario son las elecciones en las que se rechazó la Reforma Constitucional el 2 de diciembre de 2007, advierte el politólogo Edgard Gutiérez, director de Venebarómetro.

En aquella ocasión la abstención fue de 44% y provino mayormente de las filas del partido de gobierno, lo que influyó para que la oposición ganara por 1,4 puntos.

Si esa votación se lleva a los circuitos de estas elecciones parlamentarias, la MUD sacaría 67 diputados, la votación histórica que más parlamentarios le daría por encima de otros buenos procesos como las legislativas de 2010 y las presidenciales de 2013.

De los 35 circuitos que son clave para las próximas elecciones parlamentarias debido a su tendencia histórica, la oposición ganó 20 en aquella oportunidad. Destaca el hecho de que venció en el circuito 5 de Caracas y el 2 de Yaracuy, ambos moderadamente chavistas porque el PSUV los ha ganado por una diferencia promedio 10,73 y 10,52 puntos en las últimas cinco elecciones.

De las 15 circunscripciones clave que no ganó en aquella oportunidad, destaca que en 12 consiguió al menos 45% de la votación, lo que significa que hubiese estado cerca de obtener la mayoría parlamentaria.

Gutiérrez advierte que una baja participación del chavismo sería mucho más costosa en esta oportunidad para ese bloque político, pues la MUD actualmente tiene una intención de voto en lugares oficialistas mayor a la que registrada en 2007.

Si en esa ocasión hubiese ganado los circuitos en donde sacó 49% de la votación, habría tenido suficiente apoyo como para tener la mayoría simple si hubiesen sido unos comicios parlamentarios.

“Actualmente hay circuitos en los que los electores indecisos llegan a 50% y son chavistas descontentos”, afirma Gutiérrez.

Si esos votantes se quedan en su casa, la oposición podría ganar donde nunca lo ha hecho y tiene incluso opciones de llegar a la mayoría calificada. Si salen a votar, las tendencias históricas podrían mantenerse.

 

Votación baja del bloque opositor:

De los procesos recientes, uno de los mejores para medir la incidencia de una baja participación opositora son las elecciones regionales de 2012, en las cuales sufragó 53,94% del electorado luego de que el bloque opositor siguiera frustrado tras el resultado presidencial adverso del 7 de octubre de ese año.

Como en aquella oportunidad no hubo votación en Caracas, para esa entidad se hace la proyección de resultados según los comicios municipales de 2013, en los cuales la participación fue similar.

Si este escenario se trasladara a los circuitos de los comicios parlamentarios del próximo 6 de diciembre, la MUD obtendría 42 diputados, lo que dejaría al chavismo con 125 legisladores y el total control sobre la Asamblea Nacional.

De los 35 circuitos clave, en aquella ocasión sólo se ganaron 6 y todos fueron en espacios históricamente reñidos. Además, el PSUV venció por más de 10 puntos en 7 de los 8 circuitos con una tendencia histórica levemente oficialista.

Aunque este año la cantidad de diputados opositores pudiese ser levemente mayor a la que pinta este escenario debido a que su intención de voto es superior actualmente, la situación igual sería difícil para la MUD.

“La votación dura del chavismo está entre 20% y 25%. Si los llevan a votar y la participación general es de 55%, eso se convierte en más de 40% de los votos. Ese es el mejor escenario para ellos y por eso su estrategia es organizarse, dividir a la oposición y sembrar miedo y frustración”, advierte Jesús Seguías, director de la encuestadora Datin Corp.

 

Buena votación en los dos bloques:

Finalmente, para estudiar el escenario en el que los dos bloques tienen una buena participación es útil tomar el ejemplo de las elecciones parlamentarias de 2010, en el que la votación chavista no fue óptima pero tampoco fue negativa como en 2007.

De cara a los comicios del 6 de diciembre, esta parece ser la circunstancia más probable. Aquella vez la cifra de participación ascendió a 66% y en esta oportunidad la votación debería estar entre 65% y 70%, coinciden Datanálisis y Venebarómetro.

El último estudio de Datanálisis indica que 76% de los opositores tienen disposición de ir a votar, mientras que 72% de los chavistas se manifiestan de igual forma. Entre los independientes ese porcentaje baja a 37%, el grupo que nutriría las cifras de abstención este año.

En las parlamentarias de 2010 la MUD obtuvo 65 diputados. Consiguió ganar en 19 de los 35 circuitos clave y en 2 de tendencia chavista. De los 16 clave que perdió, en 9 fue por más de 5 puntos porcentuales.

Para ganar la mayoría simple en esa oportunidad, la oposición hubiese tenido que vencer incluso en circuitos en los que cayó por hasta 8 puntos porcentuales, según cálculos de Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos. Esto demuestra como el incremento de la participación chavista complica la situación con respecto al primer escenario estudiado.

Sin embargo, Edgard Gutiérrez recuerda que esta vez la MUD parte con la ventaja de que cuenta con una intención de voto superior a la que tenía en 2010, lo que le podría permitir llegar a la mayoría dentro de este escenario.

Además, es importante recordar que en las pasadas parlamentarias hubo 7 candidatos de la MUD que se quejaron de irregularidades en sus circunscripciones: 3 en el circuito 5 de Carabobo, 3 en el circuito 2 de Bolívar y 1 en el circuito 2 de Zulia.

En su momento aseguraron que iban ganando por un pequeño margen que no pudieron mantener por falta de testigos en algunos centros de votación. Una de las claves para garantizar que algo así no vuelva a ocurrir es que las diferencias a favor de la MUD sean amplias, lo que requiere de una alta participación opositora.

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